Dicen que hay momentos en que el ser humano toma la determinación de estar solo, para así pensar, analizar y tomar las mejores decisiones para con su propia vida. Mi pregunta es, ¿Cómo, cuando y porqué, sin darme cuenta he llegado a esa situación?
Remontándome a mi infancia recuerdo que siempre fui un niño lleno de amigos, muy “pinganilla”, quizás no el más alegre pero si muy bueno para jugar. Ya llegada la adolescencia también siempre rodeado de amigos, de hecho, los mejores amigos los tuve en ese tiempo. Al cumplir 14 años mis amigos cambiaron radicalmente, esta vez eran de mi “onda”. Fue así que fui dejando paulatinamente esas viejas amistades para adentrarme en el mundo que supuestamente quería para mi, ¿quizás un error quizás no? a estas alturas da lo mismo analizarlo, aunque pensándolo bien es mejor echar un vistazo, ya que tal vez allí en ese tiempo encuentre la respuesta.
Primeros meses en el liceo, que aburrimiento decía yo, otra mañana de estudio con compañeros que jamás había visto y sintiéndome extraño por ser el menor ya que todos eran mas grandes en edad (algunos muy ricos por cierto). Faltaban minutos para el toque del timbre de entrada y yo aun permanecía fumándome un rico puchito fuera del liceo, es allí cuando aparece una tipa de cabellera ordinaria y con cara de cachera, me pidió un par de “quemadas” a lo cual yo accedí, sonó el timbre y nosotros aun conversábamos ya el cigarro había acabado, fue entonces cuando me preguntó si quería hacerme la “chancha” con ella a lo cual por supuesto me negué rotundamente, pero bastó que solo dijera algo para yo decidirme por ir junto a ella, lo que me dijo fue esto; “no seai fome, vamos yo tengo un amigo que es igual que tú, podríamos ir a su casa”? en el trayecto, mi curiosidad imaginó miles de cosas pero a la vez estaba la incertidumbre de que querer ir a conocer ese personaje que supuestamente era igual a mi. Adaos, Adaos! gritaba la de cabellos ordinarios, al no salir el susodicho comenzamos a lanzar piedrecillas sobre el techo, que nombre mas ridículo pensaba yo, quién podría llamarse así? Porque no saldrá, me habrá visto por la ventana y se habrá asustado? Tal vez como se parece a mi quizás se avergüence de su apariencia? En fin me la pasé pensando estupideces mientras esta niña vociferaba aún su nombre, hasta que finalmente la cortina de la ventana se entre abre un poco y se dejan ver unos ojos y cejas femeninas, chucha dije yo, este tipo no es que se parezca a mi físicamente sino que es fleto como yo!! “Abre poh weón” le dijo la gestora de dicho encuentro, fue entonces cuando alguien abre la puerta, muy delgado, de pelo por debajo de las orejas, unas cejas que solo se las había visto a Bibí Gaitán, protagonista de Dos mujeres un camino., “que queri weoooona” fueron su primeras palabras afeminadamente fuertes jajaj
Seguiré despues ya que trataré de dormir una siesta.